Respuesta directa: Solaray Vitamina D3 + K2 es un complemento alimenticio que aporta colecalciferol (vitamina D3) junto con vitamina K2 en una misma cápsula. La marca comercializa esta combinación en más de una dosis, así que la cantidad exacta por cápsula, la forma química de la K2 y el número de unidades del envase hay que leerlos en la etiqueta, no deducirlos del anuncio. Dos cifras te sirven para juzgar cualquier envase: 1 µg de vitamina D = 40 UI, y la EFSA sitúa el nivel máximo de ingesta tolerable en adultos en 100 µg (4.000 UI) al día. Y una advertencia que manda sobre todo lo demás: si tomas acenocumarol (Sintrom) o warfarina, no añadas vitamina K2 por tu cuenta, porque puede descontrolar el INR.
Qué es este producto y qué tienes que confirmar en el envase
Solaray es una marca estadounidense de complementos alimenticios con varias décadas de recorrido y distribución estable en herbolarios y tiendas online españolas. Su gama de vitamina D incluye referencias de D3 sola y referencias que combinan D3 con vitamina K2, que son las que buscas cuando escribes «solaray vitamina d3 k2» en el buscador.
Aquí conviene ser honestos con lo que se puede afirmar y lo que no. Existen varias referencias distintas bajo esa misma descripción comercial, con cantidades de vitamina D diferentes y con presentaciones diferentes. Por eso esta ficha no te va a dar una tabla nutricional cerrada como si hubiera un único producto: te va a dar el método para leer el que tengas delante. Es menos vistoso y bastante más útil.
Lo que puedes dar por hecho y lo que hay que verificar
Puedes dar por hecho que un producto vendido en la Unión Europea como complemento alimenticio de vitamina D3 + K2 cumple tres cosas: lleva colecalciferol como fuente de vitamina D, lleva alguna menaquinona como fuente de vitamina K, y declara ambas cantidades en el panel de información nutricional expresadas por dosis diaria recomendada y como porcentaje del valor de referencia de nutrientes.
Lo que no puedes dar por hecho, y que hay que mirar en el envase antes de pagar, es esta lista:
- Los microgramos y las UI de vitamina D por cápsula. El nombre comercial rara vez basta y las fichas de los marketplaces mezclan referencias.
- Los microgramos de vitamina K y la forma concreta. Menaquinona-7 y menaquinona-4 no son lo mismo desde el punto de vista de la cinética, aunque legalmente ambas cuenten como vitamina K.
- El número de cápsulas o perlas del envase. Es lo que convierte el precio en coste por día, que es la única comparación que tiene sentido.
- La lista de ingredientes completa, incluido el aceite portador, la cubierta de la cápsula y los antiaglomerantes.
- Si la cubierta es de gelatina o de origen vegetal. De ello depende que sea apta para dietas vegetarianas o veganas, y esto varía entre referencias de una misma marca.
- El origen de la vitamina D3, que puede proceder de lanolina o de liquen. Es la diferencia entre apta y no apta para una dieta vegana.
- La fecha de consumo preferente y el número de lote, sobre todo si compras a través de un vendedor tercero en un marketplace.
Regla práctica: si un dato del producto no está impreso en el envase o en la ficha del fabricante, no es un dato. Es una suposición del vendedor o del redactor de turno, y esta categoría está llena de ambas.
Las dosis que conviven en el mercado y por qué te confunden
La combinación D3 + K2 se vende en un abanico amplio de dosis. Encontrarás presentaciones que aportan alrededor de 25 µg (1.000 UI), otras en torno a 50 µg (2.000 UI), otras de 100 µg (4.000 UI) y otras de 125 µg (5.000 UI). Ese abanico existe porque las necesidades varían muchísimo según la edad, la exposición solar, el peso, la pigmentación de la piel, la absorción intestinal y la medicación de cada persona.
El problema es que el escaparate no explica nada de eso. Un envase de 5.000 UI y otro de 1.000 UI se ven casi idénticos en una miniatura de 300 píxeles, cuestan parecido y ocupan el mismo espacio en el cajón, pero no son intercambiables. Comprar el de dosis alta «por si acaso» es exactamente el razonamiento que no deberías aplicar a una vitamina liposoluble que el cuerpo acumula.
MK-4 y MK-7: por qué importa la forma de la K2
La vitamina K2 no es una molécula única, sino una familia de menaquinonas que se distinguen por la longitud de su cadena lateral. Las dos que aparecen en suplementación son la menaquinona-4 (MK-4) y la menaquinona-7 (MK-7).
La diferencia relevante es de cinética: la MK-7 permanece más tiempo en el plasma que la MK-4, cuya eliminación es bastante más rápida. En términos prácticos, eso explica que las fórmulas con MK-7 se pauten en una sola toma diaria mientras que la MK-4 se ha usado históricamente en pautas fraccionadas y a cantidades muy superiores. Ninguna de las dos tiene alegaciones distintas: el Reglamento europeo habla de «vitamina K» sin distinguir la forma.
La página anterior de esta ficha afirmaba que el producto lleva MK-7 con una vida media concreta expresada en horas. Hemos retirado ese dato porque no lo hemos podido contrastar con documentación del fabricante para la referencia que se está vendiendo. Si la etiqueta que tienes delante dice «menaquinona-7 (MK-7)», estupendo; si dice otra cosa, también es un producto válido de vitamina K, simplemente con otro perfil de dosificación.
Qué puede decir legalmente una etiqueta de vitamina D3 + K2
Este es el punto donde la mayoría del contenido que vas a encontrar buscando esta keyword se sale de la ley. Los complementos alimenticios se rigen en España por el Real Decreto 1487/2009, y las declaraciones de propiedades saludables por el Reglamento (CE) 1924/2006 con su lista cerrada de alegaciones autorizadas, el Reglamento (UE) 432/2012. Solo se puede afirmar lo que está en esa lista, y con el sentido con el que está redactado.
Alegaciones autorizadas para la vitamina D
Estas son las que aplican, tal y como están formuladas:
- Contribuye a la absorción y utilización normales del calcio y del fósforo.
- Contribuye a unos niveles normales de calcio en la sangre.
- Contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
- Contribuye al mantenimiento de los dientes en condiciones normales.
- Contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
- Contribuye al mantenimiento de la función muscular.
Fíjate en la palabra que se repite: normal. La alegación describe el mantenimiento de una función fisiológica normal, no una mejora, no una curación y no una prevención.
Alegaciones autorizadas para la vitamina K
- Contribuye a la coagulación sanguínea normal.
- Contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
Eso es todo. La lista para la vitamina K es corta y no incluye nada relacionado con las arterias, la calcificación vascular ni la salud cardiovascular.
La frase estrella del nicho que no está autorizada
Si has leído tres páginas sobre D3 + K2, habrás visto esta idea: «la K2 dirige el calcio hacia los huesos y lo aparta de las arterias». Es el argumento comercial que sostiene toda la categoría, y no está autorizado como declaración de propiedades saludables.
Lo que existe es una hipótesis mecanicista en estudio: la vitamina K participa como cofactor en la carboxilación de determinadas proteínas dependientes de vitamina K, entre ellas la osteocalcina en el hueso y la proteína Gla de la matriz en la pared vascular. A partir de ahí se ha propuesto que un mejor estatus de vitamina K podría influir en cómo se deposita el calcio en unos tejidos y en otros. Es una línea de investigación abierta, con resultados clínicos que todavía se discuten, y no es un beneficio que se pueda prometer a quien compra un bote.
Explicarlo como hipótesis es legítimo y honesto. Venderlo como resultado no lo es. Esta ficha lo cuenta de la primera forma, y por eso hemos reescrito por completo el texto anterior, que lo daba por hecho al decir que la fórmula «asegura la correcta dirección del calcio».
| Redacción permitida | Redacción que se sale de la norma | Por qué |
|---|---|---|
| La vitamina D contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales. | Previene la osteoporosis / frena la pérdida de masa ósea. | Atribuye propiedades de prevención de una enfermedad, prohibido para un alimento. |
| La vitamina K contribuye a la coagulación sanguínea normal. | Protege las arterias y evita su calcificación. | No figura en la lista de alegaciones autorizadas. |
| La vitamina D contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. | Refuerza las defensas frente a infecciones respiratorias. | Va más allá del enunciado autorizado y sugiere efecto terapéutico. |
| La vitamina D contribuye a la absorción y utilización normales del calcio y del fósforo. | Dirige el calcio a los huesos y lo retira de las arterias. | Hipótesis en investigación presentada como beneficio. |
| La vitamina D contribuye al mantenimiento de la función muscular. | Mejora el rendimiento deportivo y la fuerza. | La alegación habla de mantenimiento, no de mejora. |
| Complemento alimenticio; no sustituye una dieta variada y equilibrada. | Mejora el estado de ánimo o combate la depresión estacional. | Alegación no autorizada y con connotación terapéutica. |
Microgramos, UI y porcentajes: cómo leer la cifra sin dejarte impresionar
La confusión de unidades es el principal motivo por el que la gente se equivoca comprando vitamina D. Conviene fijar las equivalencias de una vez.
La conversión que resuelve casi todo
1 microgramo (µg) de vitamina D equivale a 40 UI. A partir de ahí, todo lo demás sale solo: 25 µg son 1.000 UI, 50 µg son 2.000 UI, 100 µg son 4.000 UI y 125 µg son 5.000 UI. Cuando un envase te grite «5000 UI» y otro susurre «125 mcg», están diciendo exactamente lo mismo.
El VRN de 5 µg y los porcentajes de cuatro cifras
El valor de referencia de nutrientes que se usa en el etiquetado europeo es de 5 µg para la vitamina D y de 75 µg para la vitamina K. Ese VRN es una referencia de etiquetado, no una recomendación de ingesta personalizada, y lleva décadas sin moverse.
La consecuencia práctica es que cualquier producto de dosis media o alta muestra porcentajes disparatados: 25 µg son un 500 % del VRN, 100 µg son un 2.000 % y 125 µg alcanzan el 2.500 %. Ese número enorme impresiona en la caja y no te informa de nada relevante sobre si esa dosis te conviene. Mira los microgramos, no el porcentaje.
El límite superior: 100 µg al día para adultos
La EFSA fija el nivel máximo de ingesta tolerable de vitamina D para adultos en 100 µg al día, equivalentes a 4.000 UI, considerando la ingesta total y de forma sostenida en el tiempo. Para población infantil las cifras son menores.
Esto tiene una lectura directa: una presentación de 5.000 UI (125 µg) por toma diaria queda por encima de ese umbral. No significa que sea automáticamente peligrosa ni que nadie deba tomarla nunca, porque hay situaciones clínicas en las que un médico pauta dosis superiores durante un tiempo limitado y con seguimiento. Significa que no es una dosis de mantenimiento para comprar en un clic y tomar de forma indefinida sin control, y la ficha anterior de esta página la presentaba como recomendación principal.
| UI por toma | Microgramos | % del VRN (5 µg) | Respecto al límite EFSA de 100 µg/día en adultos |
|---|---|---|---|
| 400 UI | 10 µg | 200 % | Muy por debajo |
| 800 UI | 20 µg | 400 % | Muy por debajo |
| 1.000 UI | 25 µg | 500 % | Un cuarto del límite |
| 2.000 UI | 50 µg | 1.000 % | La mitad del límite |
| 4.000 UI | 100 µg | 2.000 % | Justo en el límite |
| 5.000 UI | 125 µg | 2.500 % | Por encima del límite: pauta que corresponde decidir a un profesional |
Si quieres profundizar en cómo se interpretan estas cifras en una analítica, tenemos una guía sobre los valores normales de vitamina D y otra específica sobre los valores de vitamina D en el análisis de sangre.
Cómo se sabe si de verdad necesitas suplementarte
La 25(OH)D es el marcador, y lo pide tu médico
El estado corporal de vitamina D se evalúa midiendo la 25-hidroxivitamina D, abreviada 25(OH)D, en sangre. Es el metabolito circulante que refleja el aporte acumulado, tanto el que viene de la síntesis cutánea como el de la dieta y los suplementos.
No se deduce del cansancio, ni de tener la piel pálida, ni de un test de diez preguntas en una web. Tampoco se deduce de vivir en el norte o de trabajar en oficina, aunque sean factores que aumentan la probabilidad. La única forma de saberlo es medirlo, y la interpretación del resultado, incluidos los umbrales que se consideran insuficiencia o deficiencia, corresponde al profesional que te atiende.
Por qué la dosis no se elige a ojo
Dos personas con la misma analítica de partida pueden necesitar pautas distintas según su peso, su absorción intestinal, su función renal y hepática, la medicación que tomen y los objetivos del tratamiento. Elegir la dosis por lo que dice un vídeo o por lo que le funcionó a un conocido convierte una decisión clínica en una lotería.
El patrón sensato es el contrario: analítica, criterio médico, pauta concreta, y control posterior para ver si esa pauta ha hecho lo que debía. Suplementarse durante años a dosis altas sin volver a medir nunca es el escenario en el que aparecen los problemas.
Los complementos alimenticios no están destinados a prevenir, tratar ni curar enfermedades, y no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable. Si sospechas un déficit, el camino corto es tu centro de salud, no un carrito de la compra.
Seguridad: lo que hay que mirar antes de comprar
Anticoagulantes antivitamina K: la precaución que manda sobre todas
La vitamina K es el antagonista fisiológico de una familia entera de anticoagulantes orales. En España, el más usado de ese grupo es el acenocumarol, cuyo nombre comercial más conocido es Sintrom. La warfarina pertenece al mismo grupo, pero es un principio activo distinto: conviene decirlo porque este error se ve con frecuencia en páginas del sector.
Estos fármacos actúan interfiriendo en el ciclo de la vitamina K, y su efecto se controla midiendo el INR. Añadir un aporte extra y sostenido de vitamina K puede desplazar ese equilibrio y descontrolar la anticoagulación. Por eso, si tomas acenocumarol o warfarina, no incorpores un suplemento con K2 por tu cuenta: consúltalo con tu médico o con tu unidad de anticoagulación, que decidirán si procede y ajustarán el seguimiento. Lo mismo aplica si estás pensando en retirarlo después de haberlo tomado: un cambio brusco en cualquier dirección también mueve el INR.
Los anticoagulantes orales de acción directa (apixabán, rivaroxabán, edoxabán, dabigatrán) tienen otro mecanismo y no dependen de la vitamina K, pero cualquier cambio en la suplementación de una persona anticoagulada merece consultarse igualmente.
Riñón, hipercalcemia y enfermedades granulomatosas
El riesgo asociado al exceso mantenido de vitamina D es la elevación del calcio en sangre. Es un riesgo poco frecuente a dosis habituales y real cuando se acumulan dosis altas durante mucho tiempo sin control.
Hay situaciones en las que la precaución es mayor y la consulta previa deja de ser opcional: hipercalcemia conocida, antecedentes de cálculos renales, enfermedad renal crónica, hiperparatiroidismo, y enfermedades granulomatosas como la sarcoidosis o la tuberculosis, en las que el metabolismo de la vitamina D funciona de otra manera. Si te reconoces en alguna, habla con tu médico antes de comprar nada.
Embarazo, lactancia, infancia y edad avanzada
En embarazo y lactancia las decisiones sobre suplementación las toma el profesional que hace el seguimiento, y no se trasladan sin más las dosis de adulto. En lactantes y niños la suplementación de vitamina D sigue pautas pediátricas propias y los límites superiores son más bajos que los de adultos; un producto de dosis alta pensado para adultos no es apto para un niño. En personas mayores es frecuente que la síntesis cutánea sea menor y que haya indicación médica de suplementar, lo que no equivale a que cualquier dosis valga.
Interacciones y situaciones a revisar
| Situación | Qué ocurre | Qué hacer |
|---|---|---|
| Tratamiento con acenocumarol (Sintrom) o warfarina | La vitamina K interfiere directamente con el mecanismo del fármaco y puede alterar el INR | No suplementar por cuenta propia; consultar con la unidad de anticoagulación |
| Enfermedad renal crónica o cálculos renales | El manejo del calcio está alterado | Consulta previa obligada; la dosis la fija el nefrólogo o el médico de familia |
| Hipercalcemia o hiperparatiroidismo | Añadir vitamina D puede agravar la elevación del calcio | No iniciar sin indicación y control analítico |
| Sarcoidosis y otras enfermedades granulomatosas | Metabolismo de la vitamina D alterado, con mayor sensibilidad | Solo bajo supervisión médica |
| Otros suplementos con vitamina D o multivitamínicos | Las dosis se suman y es fácil superar el límite sin darse cuenta | Sumar todos los aportes antes de decidir |
| Embarazo, lactancia o edad pediátrica | Necesidades y límites distintos a los del adulto | Pauta indicada por el profesional que hace el seguimiento |
| Malabsorción intestinal o cirugía bariátrica | La absorción de vitaminas liposolubles puede estar reducida | Valoración individual y control analítico |
Cómo tomarlo para que se absorba de verdad
Con comida y con algo de grasa
Tanto la vitamina D como la vitamina K son liposolubles. Tomarlas junto a una comida que contenga grasa favorece su absorción; tomarlas en ayunas con un vaso de agua es la peor opción de las disponibles. No hace falta nada especial: el aceite de oliva de una tostada, un yogur entero, un puñado de frutos secos o el aliño de la ensalada cumplen de sobra.
El momento del día importa poco, la constancia mucho
Circula la idea de que la vitamina D hay que tomarla por la mañana. No hay motivo sólido para preocuparse por la hora: lo que determina el efecto es mantener la pauta durante semanas, porque los cambios en la 25(OH)D se producen de forma gradual. Elige el momento del día en el que te resulte más fácil no olvidarlo, que suele ser la comida principal, y mantenlo.
El contexto: calcio, magnesio y comida real
La vitamina D contribuye a la absorción y utilización normales del calcio, lo que implica que hace falta que haya calcio en la dieta para que ese papel tenga sentido. Y buena parte del metabolismo de la vitamina D depende de enzimas que necesitan magnesio, motivo por el que muchas fórmulas combinan ambos; si te interesa esa vía, tenemos una sección específica de magnesio.
Nada de esto sustituye a comer bien. Los alimentos que aportan vitamina D siguen siendo los pescados azules, los huevos, el hígado y los alimentos enriquecidos, y la exposición solar razonable continúa siendo la vía principal de síntesis en la mayoría de las personas. Puedes ampliarlo en nuestra guía sobre los beneficios de la vitamina D y en el artículo sobre para qué sirve el calciferol.
Cómo comparar esta fórmula con las alternativas de la categoría
La pregunta correcta no es «¿es bueno este producto?», sino «¿es este el formato que me corresponde?». Estas son las opciones que compiten realmente entre sí y cuándo tiene sentido cada una.
| Formato | A quién suele encajar | A tener en cuenta |
|---|---|---|
| D3 sola en dosis baja (400-1.000 UI) | Mantenimiento general en personas sin déficit conocido | Es la opción más conservadora y la más barata por día |
| D3 sola en dosis media (2.000 UI) | Quien ya tiene una recomendación profesional de aporte diario continuado | Muy por debajo del límite de la EFSA; ver nuestra ficha de vitamina D3 2000 UI |
| D3 sola en formato anual de perlas | Quien busca coste por día bajo y una pauta larga | Comprobar la fecha de consumo preferente; ver vitamina D3 4000 UI, 365 perlas |
| D3 + K2 combinadas | Quien quiere cubrir ambas vitaminas con una sola cápsula | Descartada si tomas anticoagulantes antivitamina K |
| Multivitamínico con vitamina D | Quien busca cobertura general y no un aporte dirigido | La dosis de D suele ser baja y se suma a la de otros productos |
| Pauta prescrita por el médico | Déficit documentado en analítica | Es la vía que corresponde cuando hay un problema real |
La combinación D3 + K2 aporta comodidad y cubre dos nutrientes de un golpe. Lo que no aporta es un beneficio adicional que se pueda prometer más allá de las alegaciones autorizadas de cada vitamina por separado. Si te sirve para simplificar la rutina y no tienes ninguna contraindicación, es una elección razonable; si has llegado buscando el efecto arterial del que habla medio internet, la respuesta honesta es que ese efecto no está establecido.
Para entender por qué la forma D3 se prefiere a la D2 en suplementación, tenemos un artículo específico sobre vitamina D3 frente a D2, y una guía sobre la sinergia entre D3 y K2 donde se desarrolla el mecanismo propuesto con el mismo cuidado que aquí.
Lista de comprobación antes de pagar
Diez comprobaciones que puedes hacer en dos minutos desde el móvil, mirando la foto de la etiqueta o la ficha del fabricante:
- Localiza los microgramos de vitamina D por dosis diaria. Conviértelos a UI multiplicando por 40 si te resulta más familiar.
- Compara esa cifra con el límite de 100 µg al día para adultos y decide si estás cómodo con ella o si toca preguntar antes.
- Suma la vitamina D que ya te aporten otros suplementos o alimentos enriquecidos que tomes.
- Localiza los microgramos de vitamina K y la forma declarada en la lista de ingredientes.
- Cuenta las unidades del envase y calcula el coste por día. Es la única comparación que iguala productos distintos.
- Revisa la lista completa de ingredientes: aceite portador, cubierta, antiaglomerantes y alérgenos.
- Confirma si la cápsula es de gelatina o de origen vegetal si eso te condiciona.
- Comprueba el origen de la D3 (lanolina o liquen) si sigues una dieta vegana.
- Mira la fecha de consumo preferente, sobre todo en envases grandes de larga duración.
- Verifica quién es el vendedor y si la ficha del marketplace corresponde a la misma referencia que aparece en la foto.
Errores frecuentes al comprar vitamina D3 con K2
Elegir la dosis más alta porque cuesta lo mismo
Es el error más repetido. Con una vitamina liposoluble, más no equivale a mejor, y el precio no es un indicador de idoneidad. La dosis correcta es la que corresponde a tu situación, y muchas veces es más baja de lo que la estantería sugiere.
Comprar por la promesa cardiovascular
Si el motivo de compra es proteger las arterias, estás comprando una expectativa que ni la normativa ni la evidencia disponible respaldan hoy. La vitamina K2 es un nutriente con dos alegaciones autorizadas, y ninguna habla de eso.
Sumar suplementos sin llevar la cuenta
Entre un multivitamínico, un producto de calcio con vitamina D añadida y esta fórmula, es fácil acumular sin querer bastante más vitamina D de la prevista. Antes de añadir un producto nuevo, revisa las etiquetas de los que ya tomas.
Suplementarse durante años sin volver a medir
Empezar tras una analítica y no repetirla nunca deja la pauta funcionando a ciegas. El seguimiento es lo que convierte la suplementación en algo razonable en lugar de en una costumbre.
Dar por buena la ficha del marketplace
Las fichas de los marketplaces mezclan referencias de una misma marca con frecuencia, y las reseñas se agrupan entre variantes distintas. La foto de la etiqueta manda sobre el título del anuncio.
Ignorar la medicación que ya tomas
Ya lo hemos dicho y lo repetimos porque es el punto con consecuencias más serias: si estás anticoagulado con acenocumarol o warfarina, esta categoría de producto no se compra sin hablarlo antes.
Tus derechos si compras online y no te encaja
En la compra a distancia dispones de 14 días naturales para desistir sin tener que justificar el motivo, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. El plazo cuenta desde la recepción del producto y tienes derecho a comprobar lo comprado, igual que harías en una tienda física.
La excepción del artículo 103.e para bienes precintados por razones de higiene o salud exige que se cumplan las dos condiciones a la vez: que el producto esté precintado por ese motivo y que se haya desprecintado después de la entrega. Un aviso genérico del estilo «los productos de higiene no admiten devolución» no es correcto, y una devolución de un envase sin abrir dentro de plazo procede.
La garantía legal de conformidad es de tres años desde la entrega para los productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, tras la reforma del Real Decreto-ley 7/2021. En un alimento, esa garantía se articula con la fecha de consumo preferente y con la conformidad del producto entregado: si llega caducado, con el precinto roto o con una referencia distinta a la comprada, es un caso de falta de conformidad y el vendedor responde.
Cómo hemos hecho esta ficha y qué no hemos hecho
Conviene decirlo claro, porque en esta categoría abunda lo contrario. No hemos analizado el producto en un laboratorio, no lo hemos probado con un panel de usuarios, no tenemos reseñas propias ni encuestas y no hemos hecho ninguna comparativa de marcas con datos de terceros. Por eso esta página no lleva puntuación numérica, ni valoración media, ni recuento de opiniones.
Lo que sí hemos hecho es apoyarnos en las fuentes normativas aplicables (el Reglamento (UE) 432/2012 para las alegaciones, el Real Decreto 1487/2009 para los complementos alimenticios, el Reglamento (UE) 1169/2011 para los valores de referencia del etiquetado y el nivel máximo de ingesta tolerable publicado por la EFSA), explicar las conversiones de unidades y ordenar las precauciones relevantes.
También hemos retirado de la versión anterior de esta página varias afirmaciones que no podíamos sostener: una composición cerrada con cantidades exactas, la forma concreta de la vitamina K con su vida media en horas, el número de cápsulas del envase, una cifra de años de trayectoria de la marca, la afirmación de que la fórmula «asegura la correcta dirección del calcio» y una puntuación de producto que no respondía a ninguna prueba. Preferimos una ficha con menos datos y todos comprobables.
Preguntas frecuentes sobre Solaray Vitamina D3 + K2
¿Cuánta vitamina D3 lleva el producto de Solaray?
¿5.000 UI de vitamina D al día son seguras?
¿Puedo tomar vitamina K2 si tomo Sintrom?
¿Es cierto que la K2 lleva el calcio a los huesos y lo saca de las arterias?
¿Qué puede afirmar legalmente una etiqueta de D3 + K2?
¿Cuántas UI son un microgramo de vitamina D?
¿Hay que tomarla con comida?
¿Cómo sé si de verdad me falta vitamina D?
¿Qué diferencia hay entre la K2 MK-4 y la MK-7?
¿Puede la vitamina D provocar hipercalcemia?
¿Es apto para veganos?
¿Puedo devolverlo si lo compro por internet?
¿Le habéis puesto nota a este producto?
Conclusión
Solaray Vitamina D3 + K2 es una opción razonable si buscas cubrir ambas vitaminas con una sola cápsula diaria, vienes de una recomendación profesional y no tienes ninguna de las contraindicaciones que hemos repasado. Su punto fuerte es la comodidad; no un beneficio extra que se pueda prometer más allá de lo que cada vitamina tiene autorizado.
Antes de comprarlo, haz tres cosas: mira los microgramos reales de vitamina D del envase concreto y compáralos con el límite de 100 µg diarios para adultos; comprueba si tomas algún anticoagulante antivitamina K, en cuyo caso este producto no se compra sin hablarlo antes; y, si no te has medido la 25(OH)D nunca, plantéate que quizá el primer paso no sea un carrito de la compra sino una consulta. Con esas tres comprobaciones hechas, la decisión ya es informada, que es lo único que pretende esta página.