Respuesta directa: la vitamina D se mide en sangre como 25-hidroxivitamina D (25-OH-D o calcidiol) y su resultado se expresa en ng/mL o en nmol/L (1 ng/mL = 2,5 nmol/L). No existe un único punto de corte aceptado por todo el mundo: las franjas que manejan habitualmente los laboratorios españoles sitúan la deficiencia por debajo de unos 20 ng/mL, la insuficiencia entre 20 y 30 ng/mL y la suficiencia a partir de 30 ng/mL, pero hay sociedades científicas que consideran suficiente ya un valor de 20 ng/mL. El rango que vale para ti es el que aparece impreso en tu informe, porque depende del método analítico que use ese laboratorio. Y la decisión de tratar o no tratar, y con qué, la toma tu médico después de ver el resultado completo y tu historia clínica.
Un número de vitamina D fuera de rango no es un diagnóstico. Es un dato que hay que leer junto al resto de la analítica, a tu edad, a tus tratamientos y a lo que te pase. Esta guía te ayuda a entender el informe, no a sustituir la consulta.
Qué mide exactamente la analítica de vitamina D
Cuando pides «vitamina D» en una analítica, el laboratorio no mide la vitamina que has comido ni la que ha fabricado tu piel: mide un metabolito concreto, la 25-hidroxivitamina D. En el informe puede aparecer con varios nombres y todos significan lo mismo:
- 25-OH-D o 25(OH)D
- 25-hidroxivitamina D total
- Calcidiol o calcifediol
- Vitamina D total (a secas, en informes abreviados)
Si en tu informe pone «25-OH-D3» y «25-OH-D2» por separado, el laboratorio está desglosando el origen: la D3 (colecalciferol) es la que sintetiza la piel y la que aportan los alimentos de origen animal; la D2 (ergocalciferol) procede de fuentes vegetales y de algunos preparados. La suma de ambas es la cifra que se interpreta. Si te interesa la diferencia entre las dos formas, la tienes desarrollada en Vitamina D3 vs D2: cuál es mejor y diferencias clave.
Por qué se mide el calcidiol y no la forma activa
La forma biológicamente activa de la vitamina D es la 1,25-dihidroxivitamina D (calcitriol), pero no sirve para saber cómo andas de reservas. El organismo regula el calcitriol de manera muy fina a través de la hormona paratiroidea, así que puede mantenerse normal —o incluso alto— mientras las reservas están vacías. El calcidiol, en cambio, tiene una vida media larga, de unas dos o tres semanas, y refleja el balance de las últimas semanas o meses. Por eso es el parámetro que se pide de rutina.
El calcitriol se solicita en situaciones concretas y siempre por indicación médica: sospecha de enfermedad renal avanzada, alteraciones del metabolismo del calcio, algunas enfermedades granulomatosas. Si tu informe trae la 1,25-OH-D y tú no la habías pedido, no intentes interpretarla por tu cuenta.
Qué significa «total» y por qué no aparece la fracción libre
Casi toda la vitamina D circula unida a una proteína transportadora (la DBP) y a la albúmina. La analítica estándar mide el total, unida más libre. Existe la determinación de vitamina D libre o biodisponible, pero es una técnica de uso restringido, cara, sin rangos de referencia consolidados y reservada a investigación y a casos con alteraciones importantes de las proteínas transportadoras. No la pidas «por curiosidad»: no te va a dar una lectura mejor de tu situación.
ng/mL y nmol/L: la primera trampa del informe
La confusión más frecuente al comparar dos analíticas es la unidad. Los laboratorios españoles suelen informar en ng/mL (nanogramos por mililitro), pero muchos informes, artículos y calculadoras internacionales usan nmol/L (nanomoles por litro). La conversión es directa:
- Para pasar de ng/mL a nmol/L: multiplica por 2,5.
- Para pasar de nmol/L a ng/mL: divide entre 2,5.
Un resultado de 24 ng/mL son 60 nmol/L. Uno de 80 nmol/L son 32 ng/mL. La cifra cambia por completo de aspecto sin que haya cambiado nada en tu sangre, y ahí es donde mucha gente se asusta o se tranquiliza sin motivo. Antes de comparar el resultado de este año con el del año pasado, comprueba que las dos analíticas usan la misma unidad.
| ng/mL | nmol/L | Cómo lo suele etiquetar el laboratorio |
|---|---|---|
| 10 | 25 | Deficiencia marcada |
| 20 | 50 | Frontera deficiencia / insuficiencia |
| 30 | 75 | Frontera insuficiencia / suficiencia |
| 40 | 100 | Dentro del rango de suficiencia |
| 50 | 125 | Parte alta del rango habitual |
| 100 | 250 | Umbral de alarma que suelen marcar los laboratorios |
Los valores de la tabla son las franjas que se usan de forma corriente en los informes de laboratorio, no una norma legal ni una postura oficial única. Están aquí para que puedas traducir tu cifra, no para que te autodiagnostiques.
Los métodos de laboratorio no son intercambiables
Dos laboratorios pueden dar cifras distintas de la misma muestra. Las técnicas más habituales son los inmunoensayos automatizados (quimioluminiscencia, electroquimioluminiscencia) y la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC-MS/MS), que se considera la de referencia. Los inmunoensayos son más rápidos y baratos, pero reconocen de manera desigual la D2 y la D3 y pueden verse afectados por otros metabolitos.
La consecuencia práctica es sencilla: si te repites la analítica, intenta hacerlo en el mismo laboratorio. Un salto de varios puntos entre dos centros distintos puede deberse al método y no a un cambio real en tu situación. Y si el informe indica la técnica empleada, apúntala junto al resultado.
Rangos de referencia: lo que dicen los informes y por qué no hay consenso
Aquí está el punto que más ruido genera. No hay un único valor «normal» de vitamina D aceptado universalmente. Conviven al menos dos posiciones bien asentadas y ninguna de las dos es un error:
- Una posición, ligada a las recomendaciones de nutrición poblacional, considera que a partir de unos 20 ng/mL (50 nmol/L) están cubiertas las necesidades de salud ósea de la práctica totalidad de la población sana.
- Otra posición, más habitual en el ámbito clínico y endocrinológico, sitúa el objetivo por encima de 30 ng/mL (75 nmol/L), sobre todo en personas con factores de riesgo.
De ahí sale la franja intermedia de 20 a 30 ng/mL que muchos informes etiquetan como «insuficiencia»: es la zona en la que las dos posturas discrepan. Que tu resultado caiga ahí no significa que estés enfermo ni que estés bien; significa que hace falta un criterio clínico para decidir qué hacer.
| Etiqueta habitual | ng/mL | nmol/L | Cómo interpretarlo sin pasarse |
|---|---|---|---|
| Deficiencia marcada | < 10 | < 25 | Situación que se valora siempre en consulta. Puede requerir estudio del metabolismo del calcio. |
| Deficiencia | 10 – 20 | 25 – 50 | La mayoría de informes lo marcan como bajo. Corresponde al médico decidir si procede tratamiento. |
| Insuficiencia | 20 – 30 | 50 – 75 | Zona de desacuerdo entre criterios. Se valora con la clínica, la estación del año y los factores de riesgo. |
| Suficiencia | 30 – 50 | 75 – 125 | Franja que la mayoría de informes da por correcta. Subir más no aporta un beneficio demostrado. |
| Valores altos | 50 – 100 | 125 – 250 | Conviene revisar qué se está tomando y por qué. Se comenta con el médico. |
| Riesgo de toxicidad | > 100 | > 250 | Umbral de alarma habitual. Requiere consulta médica, no ajustar la dosis por tu cuenta. |
El rango que manda es el de tu informe
Cada laboratorio publica sus propios valores de referencia, calculados sobre su método analítico y su población. Si tu hoja dice «valores deseables: 30 – 100 ng/mL» y otro laboratorio dice «20 – 60», no es que uno esté equivocado: están usando criterios distintos. La comparación válida es siempre tu cifra contra el rango impreso en esa misma hoja. Cualquier tabla de internet, incluida la de arriba, es orientativa.
Qué no significa estar «en verde»
Un resultado dentro del rango no garantiza que todo lo demás esté bien, y tampoco es una señal para dejar de vigilar. La vitamina D varía con la estación, con el peso y con los tratamientos que estés siguiendo, de modo que un valor correcto en septiembre puede no serlo en marzo. Y al revés: un valor por debajo del rango en pleno invierno es un hallazgo muy común en España y no equivale automáticamente a un problema de salud.
La pregunta útil no es «¿estoy bajo?», sino «¿qué significa este número en mi caso concreto?». Eso solo lo puede responder quien tiene delante tu historia clínica, tu medicación y el resto de la analítica.
Cómo leer tu informe línea a línea
El asterisco, la flecha y el «fuera de rango»
Los informes automatizados marcan con un asterisco, una flecha o el resultado en negrita cualquier valor que caiga fuera del intervalo de referencia. Ese marcado es puramente mecánico: compara tu número con dos límites y nada más. No pondera tu edad, la época del año en que te sacaron la sangre, si tomas algo o si vienes de tres semanas de playa. Un asterisco no es una alerta médica, es una señal de «esto hay que mirarlo».
Los parámetros que suelen acompañar a la vitamina D
La vitamina D casi nunca se lee sola. En una analítica de metabolismo óseo pueden aparecer, entre otros:
- Calcio total y calcio corregido: el calcio en sangre está muy regulado y suele mantenerse normal aunque la vitamina D esté baja.
- Fósforo: se interpreta junto al calcio y a la función renal.
- PTH (hormona paratiroidea): tiende a subir cuando las reservas de vitamina D llevan tiempo bajas. Es un dato que el médico valora con atención.
- Fosfatasa alcalina: enzima relacionada con el recambio óseo.
- Albúmina y función renal (creatinina, filtrado glomerular): condicionan la lectura del calcio y del metabolismo de la vitamina D.
Si te han pedido este panel completo, lo lógico es que sea porque alguien va a interpretarlo. No intentes montar el puzle por tu cuenta a partir de búsquedas sueltas: el mismo calcio ligeramente alto significa cosas distintas según la PTH, el riñón y la medicación.
Errores frecuentes al comparar dos analíticas
- Mezclar unidades. Ya lo hemos visto: 2,5 veces de diferencia sin que haya cambiado nada.
- Comparar meses distintos. Una analítica de febrero y otra de septiembre no son comparables sin más.
- Cambiar de laboratorio. Métodos distintos, resultados distintos.
- Repetir demasiado pronto. El calcidiol tarda semanas en reflejar un cambio; una analítica a los pocos días no informa de nada nuevo.
- Leer el porcentaje en vez del valor. Algunos informes muestran gráficos de posición dentro del rango; el dato es la cifra, no la barra de color.
Factores que mueven tu resultado
Antes de sacar conclusiones de un número, conviene saber qué lo empuja arriba y abajo. Muchos resultados «bajos» tienen una explicación completamente banal.
La exposición solar y la latitud
La fuente principal de vitamina D es la síntesis en la piel a partir de la radiación ultravioleta B. Esa radiación depende del ángulo con que el sol incide, y ese ángulo cambia con la latitud y con la estación. En buena parte del territorio español, durante los meses centrales del invierno, la radiación UVB que llega es escasa aunque el día sea luminoso y haga bueno. Un cielo despejado de enero no produce lo mismo que uno de julio. Lo tienes explicado con más detalle en Vitamina D: la vitamina del sol.
Hay dos matices importantes. El primero: el cristal de las ventanas y del coche filtra la UVB, así que el sol de interior no cuenta. El segundo: la exposición solar tiene sus propios riesgos y las recomendaciones de fotoprotección no se suspenden para «cargar vitamina D». Nadie debería quemarse buscando subir una analítica.
La estacionalidad
Los valores siguen una curva anual bastante predecible: máximo al final del verano y principio del otoño, mínimo al final del invierno y principio de la primavera. Por eso el mismo cuerpo puede dar un resultado etiquetado como suficiente en octubre y como insuficiente en marzo. Cuando compares con una analítica antigua, mira siempre la fecha de extracción.
La edad
La capacidad de la piel para sintetizar vitamina D disminuye con los años. Además, en edades avanzadas suelen sumarse otros factores: menos tiempo al aire libre, más ropa cubriendo la piel y, a veces, menor ingesta. Es una de las razones por las que en personas mayores se vigila este parámetro con más frecuencia.
El peso corporal
La vitamina D es liposoluble: se disuelve en grasa y se almacena en el tejido adiposo. En personas con más masa grasa, una parte queda retenida ahí y la concentración en sangre tiende a ser más baja para un mismo aporte. Es un factor que el médico tiene en cuenta al interpretar la cifra y al decidir qué hacer.
El tono de piel
La melanina compite con la síntesis cutánea: actúa como filtro natural frente a la radiación UVB. Las personas con piel más oscura necesitan más tiempo de exposición para producir la misma cantidad, lo que explica por qué en latitudes con inviernos poco soleados los valores bajos son más frecuentes en este grupo.
Medicación, absorción intestinal y otras situaciones
Hay tratamientos y condiciones que interfieren con el metabolismo o la absorción de la vitamina D: algunos antiepilépticos, corticoides, ciertos fármacos que se unen a las grasas en el intestino, la cirugía bariátrica, la enfermedad celíaca, la enfermedad inflamatoria intestinal, la insuficiencia renal y la hepática. También el embarazo y la lactancia modifican las necesidades. Si estás en alguno de estos supuestos, la interpretación del resultado y cualquier decisión posterior corresponden al profesional que te trata, no a una tabla de internet.
| Factor | Efecto sobre la cifra | Qué implica al leer el informe |
|---|---|---|
| Analítica de invierno | Tiende a bajarla | Refleja el punto más bajo del año, no la media anual |
| Analítica tras el verano | Tiende a subirla | Puede ocultar un déficit invernal |
| Más masa grasa | Tiende a bajarla | El médico lo pondera al interpretar |
| Piel más oscura | Tiende a bajarla en invierno | Menos síntesis para la misma exposición |
| Edad avanzada | Tiende a bajarla | Suele vigilarse con más frecuencia |
| Malabsorción intestinal | Tiende a bajarla | Situación clínica: valoración médica obligada |
| Cambio de laboratorio | Puede moverla en cualquier sentido | No es un cambio real: es el método |
Cuándo y cómo hacerse la analítica
Quién debería medirse la vitamina D
El cribado indiscriminado de vitamina D en población sana y sin factores de riesgo no está recomendado de forma general: genera muchos hallazgos que no cambian ninguna decisión. La determinación tiene sentido cuando hay un motivo clínico detrás, y ese motivo lo establece tu médico. Pedirla «por si acaso» en un chequeo privado es frecuente, pero luego hay que saber qué hacer con el número, y ahí es donde suele empezar el problema.
La época del año
Si el objetivo es conocer tu punto más bajo, la extracción al final del invierno da la fotografía más exigente. Si se busca valorar el efecto de un cambio, lo razonable es repetir en la misma época del año que la analítica anterior, para que la comparación sea limpia. Sea cual sea la elección, anota la fecha junto al resultado.
Ayuno, hora y preparación
La determinación de 25-OH-D no exige ayuno por sí misma, aunque casi siempre se pide dentro de un panel que sí lo requiere; sigue las instrucciones del laboratorio. Tampoco tiene un ritmo circadiano marcado, así que la hora de la extracción no es determinante. Lo que sí conviene es decir al médico y al laboratorio todo lo que estés tomando, incluidos complementos alimenticios, porque cambia por completo la lectura del resultado.
Cada cuánto repetirla
Cuando se ha hecho algún cambio, el calcidiol necesita varias semanas para estabilizarse en un nuevo nivel: repetir a los pocos días no aporta información. El intervalo concreto de control lo fija quien te lleva, en función del motivo por el que se pidió. No hay una periodicidad universal que aplique a todo el mundo.
Qué hacer con el resultado (y qué no hacer)
Esta es la parte donde más contenido irresponsable circula por internet. Vamos a ser claros: en esta página no vas a encontrar una pauta de suplementación, ni en unidades internacionales al día, ni en dosis de carga, ni en «tantas gotas si estás por debajo de tanto». No es una omisión: es que esa decisión es una prescripción médica.
Si tu resultado sale bajo
Pide cita y lleva el informe. Un valor bajo puede responder a algo tan simple como una analítica de invierno en una persona que trabaja en interiores, o puede ser la punta de un problema de absorción, renal o de otro tipo. El médico decidirá si hace falta ampliar el estudio, si procede algún tratamiento, cuál, a qué dosis, durante cuánto tiempo y cuándo repetir el control. Mientras tanto, lo que sí está en tu mano es revisar hábitos: actividad al aire libre compatible con una fotoprotección sensata y una alimentación variada.
Lo que no debes hacer es comprar un complemento por tu cuenta y empezar a tomarlo a la dosis que diga un foro. Ni copiar la pauta de un familiar: la suya se prescribió para su analítica, su peso, su edad y su medicación.
Si tu resultado sale dentro del rango
Poco que hacer más allá de mantener lo que estabas haciendo. Un valor correcto no es una invitación a empezar a tomar nada «para asegurar»: en una persona con niveles adecuados, añadir vitamina D no aporta un beneficio demostrado y sí abre la puerta a acumular de más con el tiempo. Si el resultado se obtuvo en verano, ten presente que en invierno la cifra será previsiblemente más baja.
Si tu resultado sale alto
Un valor por encima del rango merece consulta, sobre todo si estás tomando algo. Es el escenario típico de quien lleva meses con un complemento de dosis alta sin control o combinando varios productos que llevan vitamina D sin saberlo (multivitamínicos, preparados de calcio, fórmulas para articulaciones). Lleva a la consulta las cajas de todo lo que tomas: es la manera más rápida de localizar el origen.
El riesgo del exceso: por qué la vitamina D no es inocua
Que sea una vitamina no la convierte en algo que se pueda tomar alegremente. La vitamina D es liposoluble, lo que significa que el organismo no elimina el sobrante por la orina como hace con las hidrosolubles: se acumula en el tejido graso y en el hígado. Ese almacenamiento es lo que hace posible la intoxicación cuando se toman dosis altas de forma sostenida.
El problema principal del exceso es la hipercalcemia: una elevación del calcio en sangre que puede cursar con sed intensa, aumento de la orina, náuseas, vómitos, estreñimiento, debilidad, confusión y, mantenida en el tiempo, afectación renal con formación de cálculos o calcificaciones. No es una posibilidad teórica: los casos de intoxicación por complementos de dosis alta tomados sin control son un motivo de consulta conocido, y en España la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición mantiene avisos periódicos sobre productos con contenidos por encima de lo permitido para un complemento alimenticio.
Hay dos matices que conviene tener claros:
- La exposición solar no provoca intoxicación. La piel autorregula la síntesis; el exceso viene siempre de lo que se ingiere.
- La suma silenciosa es el riesgo real. Mucha gente toma vitamina D repartida entre tres o cuatro productos distintos sin darse cuenta. Lee las etiquetas y súmalas.
Si estás tomando vitamina D, apunta el producto, la cantidad por toma y desde cuándo, y llévalo a la consulta. Ese papel vale más que cualquier búsqueda en internet a la hora de interpretar una analítica alta.
Los complementos alimenticios están sujetos al Real Decreto 1487/2009 y llevan un contenido declarado por dosis diaria recomendada que no debe superarse. Superarlo por iniciativa propia, o tomar preparados de dosis alta pensados para pautas médicas concretas, es exactamente la vía por la que se llega a una analítica con valores de toxicidad.
Qué se puede afirmar de la vitamina D (y qué no)
En la Unión Europea las afirmaciones de salud sobre alimentos y complementos no son libres. El Reglamento (CE) 1924/2006 y el Reglamento (UE) 432/2012 establecen una lista cerrada de declaraciones autorizadas. Para la vitamina D, las que se pueden usar están relacionadas con el mantenimiento en condiciones normales de:
- la absorción y utilización normales del calcio y el fósforo;
- los niveles normales de calcio en sangre;
- el mantenimiento de los huesos en condiciones normales;
- el mantenimiento de los dientes en condiciones normales;
- el mantenimiento de la función muscular normal;
- el funcionamiento normal del sistema inmunitario;
- su papel en el proceso de división celular.
Fuera de esa lista, cualquier afirmación de que la vitamina D previene, trata o cura una enfermedad está prohibida por el propio Reglamento 1924/2006, que reserva ese terreno a los medicamentos. Por eso en esta guía no vas a leer que la vitamina D prevenga el cáncer, la depresión, las enfermedades autoinmunes o infecciones concretas: son afirmaciones que circulan mucho y que no se pueden hacer sobre un complemento alimenticio.
Aplica el mismo filtro cuando leas una etiqueta o un anuncio. Si un producto promete resultados sobre una enfermedad, o cita porcentajes de mejora, está incumpliendo la norma. Y si cita un estudio con un identificador que no puedes comprobar, trátalo como publicidad, no como evidencia.
Vitamina D, calcio, magnesio y vitamina K2
La vitamina D no funciona aislada, y este apartado es terreno abonado para exageraciones comerciales. Lo que se puede decir con prudencia:
- Calcio. La declaración autorizada es que la vitamina D contribuye a la absorción y utilización normales del calcio. De ahí que los dos parámetros se lean juntos en la analítica.
- Magnesio. Participa en el metabolismo de la vitamina D. Si te interesa este mineral por otros motivos, tienes la categoría de magnesio y una guía sobre el déficit de magnesio.
- Vitamina K2. Se comercializan combinaciones de D3 con K2 apoyadas en el papel de la K en la coagulación y en el hueso. Es una combinación habitual, pero el argumento de que «dirige el calcio a los huesos y no a las arterias» se presenta a menudo con una rotundidad que la evidencia disponible no respalda. Además, la vitamina K interacciona con los anticoagulantes orales antagonistas de la vitamina K: si tomas alguno, no incorpores un producto con K2 sin hablarlo antes con tu médico.
Si estás mirando productos combinados, en la ficha de Solaray Vitamina D3 + K2 tienes la composición detallada. Y si lo que buscas es un panorama general de vitaminas y minerales, la categoría de vitaminas y minerales reúne el resto de guías del sitio.
Las dos fuentes: sol y alimentación
La síntesis cutánea aporta la mayor parte en condiciones favorables; la dieta contribuye en menor medida porque hay pocos alimentos naturalmente ricos en vitamina D. Los que más aportan son:
- Pescado azul (salmón, sardina, caballa, arenque, atún) y aceites de hígado de pescado.
- Yema de huevo.
- Hígado y algunas vísceras.
- Setas y champiñones, sobre todo los que han recibido luz ultravioleta, que aportan la forma D2.
- Alimentos enriquecidos: lácteos, bebidas vegetales y cereales de desayuno a los que se les añade vitamina D. Mira la etiqueta, porque no todos lo están.
No vas a encontrar aquí una tabla con microgramos por ración copiada de ninguna parte: el contenido real varía mucho entre especies, épocas de captura y marcas. Si necesitas cifras exactas para una dieta pautada, la referencia es la etiqueta del producto y la información que te dé un dietista-nutricionista.
Sobre el sol, la regla práctica es de sentido común: vida al aire libre con protección adecuada, sin buscar quemaduras y respetando las recomendaciones dermatológicas. Ningún beneficio de una analítica compensa un daño cutáneo.
Mitos frecuentes sobre los valores de vitamina D
«Cuanto más alto, mejor»
Falso. Por encima del rango de suficiencia no hay un beneficio adicional demostrado y sí un riesgo creciente de acumulación. El objetivo no es un número alto, es un número adecuado.
«Con quince minutos de sol al día ya está resuelto»
Depende de la latitud, la estación, la hora, la superficie de piel expuesta, el tono de piel y la edad. La misma frase puede ser razonable en junio y no significar nada en enero. Es una simplificación que se repite mucho y que no aguanta el detalle.
«Si tomo el sol, no puedo intoxicarme, así que tampoco con pastillas»
Las dos mitades de la frase no van juntas. Es cierto que la síntesis cutánea se autorregula; no lo es que los complementos sean inofensivos a cualquier dosis. La intoxicación por vitamina D viene siempre de la ingesta.
«Mi analítica dice 45 y la de mi hermana 45, estamos igual»
Solo si son la misma unidad, del mismo tipo de laboratorio y de la misma época del año. Y aun así, la interpretación depende de la edad, el peso, los tratamientos y la situación clínica de cada una.
«Los rangos de referencia son una norma oficial»
No lo son. Son intervalos que cada laboratorio establece según su método y su población, y por eso varían de un centro a otro. Lo que sí es norma es que el informe debe indicarlos.
«Si tomo un multivitamínico ya voy cubierto»
Un multivitamínico aporta la cantidad que declare su etiqueta, que puede ser modesta. Y, al revés, sumado a otros productos puede hacer que ingieras más de lo que crees. La única forma de saberlo es leer las etiquetas y sumar.
Glosario rápido del informe
- 25-OH-D / calcidiol: el metabolito que se mide en la analítica y que refleja tus reservas.
- 1,25-OH-D / calcitriol: la forma activa. No se usa para valorar reservas.
- Colecalciferol (D3): forma que sintetiza la piel y que aportan alimentos de origen animal.
- Ergocalciferol (D2): forma de origen vegetal y de algunos preparados.
- ng/mL: nanogramos por mililitro, la unidad habitual en España.
- nmol/L: nanomoles por litro. Multiplica los ng/mL por 2,5.
- PTH: hormona paratiroidea, reguladora del calcio.
- Hipercalcemia: calcio en sangre por encima de lo normal; es la manifestación principal del exceso de vitamina D.
- Valores de referencia: el intervalo que imprime tu laboratorio y con el que hay que comparar tu resultado.
- LC-MS/MS: técnica analítica de referencia para medir la 25-OH-D.
Conclusión
Interpretar una analítica de vitamina D empieza por tres comprobaciones que puedes hacer tú: qué unidad usa el informe, qué rango de referencia imprime ese laboratorio y en qué época del año te sacaron la sangre. Con eso ya evitas la mayoría de los sustos innecesarios y de las falsas tranquilidades. Lo que viene después —decidir si hay que hacer algo, qué y durante cuánto tiempo— es una decisión clínica que requiere ver el conjunto: tu edad, tu peso, tus tratamientos, el resto de parámetros y el motivo por el que se pidió la prueba.
Dos ideas para quedarse: no hay un único valor normal, hay criterios que conviven, y la vitamina D se acumula, así que más no es mejor. Si tu resultado te preocupa, la respuesta no está en una tabla de internet ni en un complemento comprado a ciegas: está en la consulta, con el informe delante.
Si quieres seguir leyendo sobre el tema, tienes los beneficios de la vitamina D, la comparativa D3 frente a D2 y la guía general de para qué sirve la vitamina D. Y si estás repasando otras vitaminas, echa un vistazo a los beneficios de la vitamina C o a las mejores vitaminas para el pelo.