Ácido hialurónico en pómulos: antes y después con criterio médico (2026)

Acido hialuronico pomulos antes y despues

Contenido editorial de LaBotika · Actualizado el 22 de agosto de 2026
Guía informativa. No sustituye la valoración de un médico y no describe tratamientos propios: LaBotika no vende ni administra rellenos inyectables.

Respuesta directa: el relleno de pómulos con ácido hialurónico devuelve proyección al tercio medio de la cara, de modo que el antes y el después se nota sobre todo en la sombra bajo el hueso malar y en el surco que baja hacia la boca. El cambio se ve el mismo día, pero el resultado real se juzga a las cuatro semanas, dura de forma orientativa entre 12 y 18 meses, cuesta en España una horquilla amplia por jeringa de 1 ml —la mayoría de presupuestos entre 300 y 500 €— y es un acto médico: producto con marcado CE, médico titulado, centro sanitario autorizado y consentimiento por escrito. Su riesgo grave, poco frecuente pero descrito, es la oclusión de una arteria facial.

Qué estás mirando de verdad en una foto de antes y después

El motor de esta búsqueda no es la curiosidad científica: es querer ver el cambio antes de decidir. El problema es que una foto de antes y después de pómulos es uno de los formatos más fáciles de manipular sin tocar Photoshop. Basta con levantar un poco la barbilla, mover el foco de luz, acercar el móvil dos palmos o poner iluminador en el hueso malar para fabricar un pómulo que no existe.

Entender esto cambia cómo miras la galería de una clínica. En una infiltración malar bien hecha, el volumen añadido total suele estar entre uno y dos mililitros repartidos entre las dos mitades de la cara. Un mililitro es aproximadamente el contenido de una cucharadita de café rasa dividido entre varios puntos de depósito. Sobre esa escala, el resultado real es un cambio de milímetros que trabaja por reflexión de la luz, no un pómulo nuevo.

Por eso la foto que informa no es la frontal con flash, sino la de tres cuartos con luz lateral suave: es el ángulo donde se aprecia si el hueso proyecta o si la mejilla cae. Cuando una clínica solo publica frontales muy iluminadas, no siempre esconde algo, pero está enseñando el ángulo que menos deja ver.

Si la foto del después tiene mejor luz, mejor gesto y mejor maquillaje que la del antes, no estás comparando dos caras: estás comparando dos fotógrafos.

Los seis controles que deben coincidir entre las dos fotos

Pedir esa serie no es desconfianza, es lo que hace cualquier equipo que documenta bien su trabajo. Y hay un detalle legal detrás: la publicidad sanitaria en España está sujeta a límites (Real Decreto 1907/1996 sobre publicidad de productos con pretendida finalidad sanitaria, más las normas autonómicas de publicidad de centros), y varias comunidades han restringido el uso comercial de imágenes de antes y después precisamente porque inducen a expectativas que el tratamiento no garantiza. Una clínica seria enseña sus casos en consulta, con consentimiento del paciente, más que en un carrusel de redes.

Qué es el relleno malar con ácido hialurónico y qué no es

El ácido hialurónico es un glucosaminoglicano que ya está en tu piel, en el líquido articular y en el tejido conectivo. Su propiedad más conocida es la capacidad de fijar agua, que es lo que le da el efecto de volumen y turgencia. En cosmética tópica se usa como hidratante de superficie; en medicina estética se usa otra cosa distinta: un gel de ácido hialurónico reticulado.

La reticulación es el punto que casi nadie explica y que separa los dos mundos. Un ácido hialurónico libre, como el de un sérum, dura horas en el organismo porque las enzimas lo degradan a toda velocidad. Para que sirva como relleno hay que unir químicamente sus cadenas, normalmente con BDDE (butanodiol diglicidil éter), formando una malla que resiste esa degradación durante meses y que tiene consistencia de gel. Cuanto más reticulado y más cohesivo, más firme y más capaz de sostener volumen contra la gravedad.

Tres cosas que un relleno de pómulos NO hace, por mucho que la foto lo sugiera:

Por qué se pierde volumen en el pómulo

El envejecimiento del tercio medio no es solo pérdida de colágeno. Ocurren tres procesos a la vez y conviene distinguirlos porque determinan si eres buen candidato:

El relleno actúa sobre el segundo punto y, en cierta medida, compensa el primero. Cuando el problema dominante es el tercero, la respuesta correcta de un médico es decirte que el relleno no es tu tratamiento, aunque eso signifique que salgas de la consulta sin comprar nada. Esa negativa es, en la práctica, la mejor señal de calidad que vas a encontrar.

Cómo es la sesión y qué pasa después, día a día

La sesión, paso a paso y sin adornos

Conviene llegar sabiendo qué va a pasar, porque parte de la mala experiencia viene de expectativas mal puestas sobre el propio día.

  1. Valoración y anamnesis. Antecedentes médicos, alergias, medicación (anticoagulantes y antiagregantes cuentan), tratamientos estéticos previos en la zona, enfermedades autoinmunes, infecciones activas, embarazo o lactancia. Aquí también se decide si el relleno es el tratamiento adecuado.
  2. Diseño y marcado. Se estudia la cara en movimiento y en reposo, se valora la asimetría de partida —todos la tenemos— y se marcan los puntos de entrada y de depósito.
  3. Consentimiento informado por escrito. No es papeleo: la Ley 41/2002 de autonomía del paciente exige información previa y consentimiento escrito en procedimientos con riesgos. Debe incluir riesgos, alternativas y el nombre concreto del producto.
  4. Fotografía estandarizada. El equipo que documenta bien hace la serie antes de tocar nada, con la misma pauta que exigirás luego.
  5. Antisepsia. Retirada de maquillaje y desinfección cuidadosa. La mayoría de complicaciones infecciosas empiezan en este paso mal hecho.
  6. Anestesia. Crema anestésica tópica de 20 a 30 minutos y, en muchos geles, lidocaína ya incorporada al producto.
  7. Infiltración. Aguja fina para depósitos profundos sobre el periostio, cánula roma para distribuir en planos más superficiales, o combinación de ambas. Se inyecta despacio y con baja presión.
  8. Modelado y revisión. Presión suave, comprobación de simetría con la persona sentada y de pie, y valoración con espejo.
  9. Instrucciones y cita de revisión. La revisión a las dos o cuatro semanas debería estar incluida en el precio; pregúntalo antes.

La sesión completa se va a unos 30 o 45 minutos contando la anestesia. La parte de pinchazos, en la zona malar, se resuelve en pocos minutos. Se sale con vida social casi normal, aunque es sensato no ponerse un tratamiento así el día antes de un evento importante.

La cronología real del antes y después, día por día

Este es el bloque que más discusiones evita. La curva no es lineal: hay un pico de volumen falso al principio, un bajón que asusta y una estabilización posterior.

Evolución orientativa tras una infiltración malar. Varía entre personas; no es una promesa de resultado.
MomentoQué se veQué hacer
Primeras horasVolumen inmediato mezclado con edema. Posibles habones en los puntos de entrada, enrojecimiento y sensación de tirantez o calor.Frío suave sin presionar. Nada de gimnasio, sauna ni alcohol. No es momento de valorar el resultado.
Días 1 a 3Pico de hinchazón, que suele ser mayor por la mañana. Pueden aparecer hematomas de color violáceo.Dormir con la cabeza algo elevada y boca arriba. Consultar si hay dolor creciente, palidez o manchas moteadas.
Días 4 a 7La inflamación baja y aparece la sensación de que el efecto se ha perdido. Es la fase en la que la gente se arrepiente sin motivo.Esperar. Los hematomas se pueden cubrir con maquillaje una vez cerrados los puntos de entrada.
Semanas 2 a 4El gel se integra con el tejido y se hidrata. El resultado se asienta y la textura al tacto se normaliza.Revisión con el médico. Es el momento correcto para retocar asimetrías con una pequeña cantidad si hace falta.
Meses 2 a 9Fase estable. Es el aspecto por el que pagaste y la referencia para comparar.Foto de control con la misma pauta que la inicial.
Meses 10 a 18Pérdida progresiva de volumen. La cara vuelve poco a poco al punto de partida.Decidir si mantener. Retocar antes de perderlo todo suele requerir menos producto.

Un apunte que ahorra disgustos: el edema no es simétrico. Es habitual que un lado se hinche más que el otro, y eso genera la sensación de trabajo mal hecho durante la primera semana. Juzgar la simetría antes de la revisión de las dos a cuatro semanas lleva a retoques innecesarios que, además, se pagan.

El producto: qué te tienen que enseñar antes de inyectarte

El relleno inyectable es un producto sanitario y está regulado como tal por el Reglamento (UE) 2017/745. Hay un detalle normativo que casi nadie conoce y que juega a tu favor: los rellenos dérmicos sin finalidad médica prevista están incluidos en el Anexo XVI de ese reglamento, y desde junio de 2023 les aplican las especificaciones comunes del Reglamento de Ejecución (UE) 2022/2346. En castellano llano: aunque el objetivo sea puramente estético, el producto tiene que cumplir requisitos de seguridad equivalentes a los de un producto sanitario, con evaluación clínica, gestión de riesgos e información al usuario. En España, la autoridad competente es la AEMPS, y el marco nacional lo fija el Real Decreto 192/2023 de productos sanitarios.

Pide ver, con la jeringa en la mano, antes de que te pinchen:

Si el producto llega en una jeringa sin caja, sin etiqueta o «traído de fuera porque sale mejor de precio», levántate. El circuito paralelo de rellenos existe y es la puerta de entrada de material sin garantías de conservación ni de composición.

Familias de gel: por qué no todos valen para el pómulo

Los fabricantes clasifican sus geles por densidad, cohesividad y capacidad de sostener volumen. No hay una escala oficial única y cada casa mide a su manera, así que desconfía de cualquier tabla que compare marcas con cifras exactas de firmeza: esos números no siempre son públicos ni comparables entre laboratorios. Lo que sí es sólido es la idea general.

Comparativa cualitativa por tipo de gel. Los rangos de duración son orientativos y dependen de zona, cantidad y persona.
Tipo de gelPara qué se usaPlano habitualDuración orientativaRiesgo típico si se usa mal
Alta densidad y alta cohesividad (volumizador)Proyección malar, mentón, ángulo mandibularProfundo, sobre el hueso (supraperióstico)12 a 18 meses, a veces másAspecto abultado y poco natural si se coloca superficial o en exceso
Densidad mediaTransición del pómulo hacia la mejilla, surco nasogenianoGrasa profunda o subcutáneo9 a 15 mesesIrregularidades palpables si el plano es irregular
Baja densidadZonas de piel fina, retoques finos de superficieDermis profunda6 a 12 mesesEfecto Tyndall (tono azulado) si queda demasiado superficial
Ácido hialurónico no reticulado (bioestimulación o «skinbooster»)Hidratación y calidad de pielIntradérmicoSemanas a pocos mesesConfundirlo con un relleno: no da volumen ni proyecta

Ese último punto explica la mitad de las decepciones. Alguien reserva un tratamiento pensando en el antes y después de un volumizador y le aplican un producto de hidratación, que es un tratamiento legítimo pero con otro objetivo. El nombre del producto y su función deben estar en el consentimiento.

Quién puede inyectarte en España (y por qué esto no es un detalle)

Un relleno inyectable atraviesa la barrera cutánea, se coloca en planos donde hay arterias y su complicación grave requiere una respuesta médica en cuestión de horas. Con ese cuadro, la conclusión regulatoria es la esperable: es un acto médico.

La pregunta que más te protege no es «cuánto cuesta», sino «¿qué hacen ustedes si a las tres de la tarde de mañana la piel se me pone pálida y me duele?». La calidad de esa respuesta vale más que cualquier galería de fotos.

Existe además el llamado turismo estético y los eventos itinerantes donde alguien viaja para inyectar durante un fin de semana. El problema no es tanto la sesión como lo que ocurre después: si aparece una complicación tardía dentro de tres semanas, quien te inyectó ya no está localizable, y ningún otro equipo sabe qué producto llevas dentro.

Riesgos reales: de lo frecuente y molesto a lo infrecuente y grave

Aquí no hay tratamiento sin riesgo, y el material comercial suele resumirlo con un «puede haber algo de hinchazón». Es más largo que eso, y conocerlo es lo que te permite reaccionar a tiempo.

Frecuente y esperable

Poco frecuente

Rara y grave: la oclusión vascular

Es la complicación que justifica todo lo anterior. Si el gel entra en una arteria o la comprime desde fuera, el territorio que esa arteria irriga se queda sin flujo. En el tercio medio de la cara hay vasos con recorridos variables entre personas —angular, infraorbitaria, transversa facial, cigomático-facial— y algunos conectan, a través de la órbita, con la circulación oftálmica.

Señales de alarma tras una infiltración. Llama al médico el mismo día, no esperes a la revisión:

La oclusión vascular es infrecuente, pero está bien documentada en la literatura médica y no depende únicamente de la pericia: la anatomía vascular varía de una persona a otra. El manejo urgente pasa por disolver el gel con hialuronidasa lo antes posible y por medidas de soporte, y el tiempo cuenta. La pérdida de visión por embolización de la arteria oftálmica es excepcional y suele ser irreversible; es la razón por la que ninguna guía seria acepta que esto se haga fuera de un entorno médico.

Dos matices técnicos que verás citados y que conviene entender bien. El primero: la cánula roma reduce el riesgo de entrada intravascular porque desplaza los vasos en lugar de perforarlos, pero no lo elimina. El segundo: la aspiración previa —tirar del émbolo para ver si sale sangre antes de inyectar— es una práctica extendida cuya fiabilidad está discutida, porque un resultado negativo no descarta que la punta esté dentro de un vaso. Ninguna de las dos convierte el procedimiento en inocuo; lo que lo hace razonablemente seguro es un médico que conoce la anatomía, inyecta despacio, con poca presión y en pequeñas cantidades, y que sabe qué hacer si algo va mal.

Cuándo no debes ponértelo o conviene esperar

La valoración individual la hace el médico, pero hay situaciones que sistemáticamente aconsejan aplazar o descartar:

Añade una situación menos comentada: la persona que ya se ha rellenado varias veces y sigue viéndose «desinflada». El sobrellenado progresivo del tercio medio es un patrón reconocible —cara ancha, ojos que parecen más pequeños, pómulo que se separa de la línea del hueso— y la solución no es más producto, sino a menudo disolver y empezar de cero.

Cuánto cuesta en España en 2026 y cuánto dura

El precio: por qué varía tanto

Lo primero, la unidad de medida: se cobra por jeringa de producto, normalmente de 1 ml, no por «zona». Cuando una promoción anuncia «pómulos por X euros» sin decir cuántos mililitros incluye, el precio no significa nada.

Con esa aclaración, la horquilla en España es amplia y no admite una cifra única. La mayoría de presupuestos de una jeringa de 1 ml de gel volumizador se mueve entre unos 300 y 500 €, con clínicas por debajo de esa franja y otras claramente por encima, sobre todo en Madrid y Barcelona o con médicos muy demandados. Un tratamiento completo de pómulos suele necesitar 1 o 2 ml, así que la sesión puede ir desde poco más de 300 € hasta cerca de 1.000 € según el caso. Estos rangos son orientativos: dependen de la clínica, de la ciudad, de la marca del gel y de la cantidad de producto, y cambian con el tiempo. No los uses como tarifa, úsalos para detectar lo que se sale de madre.

Qué mueve el precio de una sesión de relleno malar. Sin importes por clínica: aquí no se comparan tarifas concretas.
FactorCómo influyeQué preguntar
Cantidad de productoEs el principal componente del coste. Dos mililitros cuestan aproximadamente el doble que uno.«¿Cuántos ml me vas a poner y qué pasa si sobra producto en la jeringa?»
Tipo y marca del gelLos geles volumizadores de gama alta cuestan más al centro y eso se traslada al precio.«¿Qué producto exacto es y por qué ese y no otro?»
Profesional y ciudadExperiencia, especialidad y ubicación de la consulta mueven mucho la cifra.«¿Quién me va a inyectar y qué titulación tiene?»
Revisión y retoqueAlgunos precios incluyen la visita de las semanas 2 a 4 y un pequeño ajuste; otros lo cobran aparte.«¿La revisión está incluida? ¿Y un retoque de 0,2 ml si hace falta?»
Gestión de complicacionesDisolver con hialuronidasa por un mal resultado puede facturarse o no.«Si no me gusta y hay que disolver, ¿qué coste tiene?»
Financiación y packsLos bonos de varias sesiones prepagadas empujan a tratarse más de lo necesario.«¿Puedo pagar solo esta sesión, sin bono?»

Sobre los precios muy bajos: un anuncio muy por debajo del mercado suele explicarse por una de estas cuatro razones, y ninguna es buena. Producto de origen no verificable; media jeringa presentada como jeringa entera; un gel de hidratación vendido como volumizador; o alguien sin titulación médica inyectando. Cuando el ahorro es de cien euros y el riesgo es una lesión facial, la cuenta no sale.

Un apunte fiscal que a veces aparece en la factura: los tratamientos con finalidad estética, sin finalidad terapéutica, no están exentos de IVA como sí lo están los actos médicos con fin sanitario. Pide el precio final con impuestos incluidos y desglosado, y guarda la factura junto con la etiqueta de trazabilidad del producto.

Duración, mantenimiento y qué pasa si lo dejas

En la zona malar, y con geles densos, lo habitual es que el resultado se mantenga entre 12 y 18 meses. Hay personas que llegan más lejos y otras que a los nueve meses ya notan la pérdida. Los factores que acortan la duración son bastante consistentes: metabolismo rápido, edad joven, mucha actividad física de alta intensidad, mucha exposición solar sin protección, tabaquismo y cantidades pequeñas de producto en una zona con mucha movilidad.

La degradación es progresiva, no de golpe. Eso importa por dos motivos. El primero es que el momento de retocar no es cuando ya no queda nada, sino cuando notas que empieza a bajar: se suele necesitar menos producto y el cambio es más discreto. El segundo es que la sensación de «me ha durado tres meses» casi siempre corresponde a la bajada del edema inicial, no a la desaparición del gel.

Y la pregunta que aparece en todos los foros: si lo dejo, ¿me quedo peor que antes? La idea de que el relleno estira la piel y la deja descolgada al reabsorberse no está demostrada. Lo que sí ocurre, y es perfectamente humano, es que te acostumbras a verte con volumen; cuando vuelve tu cara de siempre, la percibes como un empeoramiento aunque objetivamente sea tu punto de partida más el envejecimiento de esos meses. Comparar con la foto del antes, hecha con la misma pauta, resuelve la duda en diez segundos.

Cuidados antes y después que sí cambian el resultado

Los días previos

Las primeras 48 horas

Las semanas siguientes

El mejor cuidado posterior es el más aburrido: no tocar, no valorar demasiado pronto y volver a la revisión con la foto del antes en la mano.

Alternativas cuando el relleno no es la respuesta

Buena parte de quien busca este tratamiento no necesita volumen malar. Estas son las opciones que un médico puede plantearte, con la advertencia de que cada una tiene su propia indicación, su precio y sus riesgos:

Y una aclaración que corresponde a una web de cosmética: ninguna crema, sérum ni complemento oral con ácido hialurónico produce el efecto de un relleno inyectable. El ácido hialurónico tópico hidrata la superficie de la piel y mejora su aspecto, que es un objetivo distinto y perfectamente válido. Cuando se ingiere, la normativa europea es clara: solo pueden usarse declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la lista del Reglamento (UE) 432/2012, dentro del marco del Reglamento (CE) 1924/2006, y el ácido hialurónico no cuenta con declaraciones autorizadas sobre piel, arrugas ni articulaciones. Cualquier producto que prometa eso está anunciando algo que no puede sostener.

Errores habituales y cómo elegir clínica

Los diez errores que más se repiten

  1. Juzgar el resultado a las 48 horas. Estás mirando inflamación.
  2. Elegir por precio. El ahorro se evapora en cuanto hay que disolver o tratar una complicación.
  3. Pedir un resultado copiado de una foto. La estructura ósea de otra persona no es replicable, y las fotos de referencia casi siempre están retocadas.
  4. Acumular sesiones sin dejar que se reabsorba lo anterior. Así se llega al sobrellenado sin darse cuenta.
  5. No documentar el antes. Sin foto estandarizada previa, cualquier discusión posterior es imposible de resolver.
  6. No preguntar por el producto. Deberías salir sabiendo el nombre del gel, el lote y los mililitros.
  7. Ignorar las señales de alarma por vergüenza a molestar. Un dolor desproporcionado o una palidez extraña son motivo de llamada inmediata.
  8. Tratarse en eventos, ferias o domicilios. Sin centro sanitario detrás no hay a quién acudir después.
  9. Firmar el consentimiento sin leerlo. Es el documento donde figura qué te van a poner y qué riesgos asumes.
  10. Comprar bonos de varias sesiones por adelantado. Presiona a tratarse por calendario y no por necesidad.

Cómo elegir clínica: la lista que puedes llevar impresa

Si te llevas una sola cosa de esta guía, que sea este bloque. Son preguntas concretas y las respuestas se evalúan solas.

Una consulta que responde con naturalidad a las diez y que además te dice en qué casos no recomendaría el tratamiento merece más confianza que otra con una galería impecable y prisa por reservar. La urgencia comercial —«solo esta semana», «me queda un hueco esta tarde», «te dejo el segundo mililitro a mitad de precio»— aplicada a un procedimiento médico no es una oferta, es una señal para marcharse.

Guarda al final tres cosas: la factura, la etiqueta de trazabilidad del producto y tus fotos del antes. Con eso tienes resuelto cualquier problema de documentación durante los meses que dure el tratamiento y, si algún día cambias de médico, el siguiente sabrá exactamente qué llevas puesto.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve realmente en un antes y después de pómulos con ácido hialurónico?

Un cambio de proyección y de sombra en el tercio medio de la cara: el pómulo devuelve luz donde antes había una zona hundida y el surco que baja hacia la boca queda menos marcado. No estira la piel, no elimina arrugas finas y no cambia los rasgos. En la mayoría de casos el cambio es de milímetros y se nota más en fotos de tres cuartos que de frente.

¿Cuánto tarda en verse el resultado definitivo?

El volumen se ve el mismo día, pero está mezclado con inflamación. La hinchazón suele bajar en tres a siete días y el gel termina de integrarse entre la segunda y la cuarta semana. La foto de después que sirve para valorar el trabajo es la de las cuatro semanas, no la del día siguiente.

¿Cuánto dura el relleno de pómulos?

En la zona malar, con geles densos pensados para dar volumen, lo habitual es entre 12 y 18 meses, con casos que llegan más allá y otros que se quedan por debajo del año. Influyen el tipo de gel, la cantidad, la profundidad, la edad, el metabolismo y la actividad física intensa. El resultado no desaparece de golpe: se va perdiendo de forma progresiva.

¿Cuánto cuesta en España en 2026?

El precio se cuenta por jeringa de producto, no por zona. Una jeringa de 1 ml de un gel volumizador suele moverse en una horquilla amplia, con la mayoría de presupuestos entre unos 300 y 500 €, y clínicas por debajo y por encima de esa franja según ciudad, marca del producto y profesional. Un tratamiento de pómulos completo suele necesitar 1 o 2 ml. Pide siempre el precio total por escrito y comprueba si incluye la revisión.

¿Quién puede inyectar ácido hialurónico en los pómulos en España?

Es un acto médico. Debe realizarlo un médico, en un centro sanitario autorizado y registrado, con producto sanitario con marcado CE y consentimiento informado por escrito. Ni esteticistas, ni personal sin titulación médica, ni domicilios particulares, ni cursos de fin de semana. Si quien te atiende no puede acreditar su titulación, no es el sitio.

¿Duele la infiltración en los pómulos?

Es molesto más que doloroso. Se aplica crema anestésica antes y la mayoría de geles llevan lidocaína incorporada, así que el primer pinchazo es lo peor. La zona malar tiene hueso debajo y se tolera mejor que los labios. Salir con presión, calor y sensación de pómulo pesado durante unas horas entra dentro de lo normal.

¿Se puede quitar si no me gusta el resultado?

Sí. El ácido hialurónico se puede disolver con hialuronidasa, una enzima que degrada el gel. Es una de las ventajas frente a otros materiales de relleno. Disolver también tiene riesgos, puede requerir más de una sesión y a veces deja la zona algo desinflada hasta que el tejido se recupera, así que no es un botón de deshacer gratuito.

¿Cuál es el riesgo grave del que casi nadie habla?

La oclusión vascular: que el gel entre o comprima una arteria de la cara. Es infrecuente, pero está descrita y es la razón por la que esto es un acto médico. Puede provocar palidez, dolor desproporcionado y lesión de la piel y, de forma excepcional, pérdida de visión. Debe tratarse en horas. Pregunta antes de sentarte si la clínica tiene hialuronidasa y protocolo escrito de urgencia.

¿Cómo distingo una foto de antes y después manipulada?

Compara luz, ángulo, distancia, gesto y maquillaje. Si en la foto de después hay más luz frontal, la barbilla está más levantada, hay iluminador en el pómulo o ha cambiado el peinado, no estás viendo el efecto del relleno. Pide fotos con la misma pauta, sin maquillaje, de frente y de perfil, y con la fecha de cada toma.

¿Puedo comprar el relleno por internet y que me lo inyecte alguien de confianza?

No. Es un producto sanitario inyectable y su uso fuera de un centro sanitario por alguien sin titulación médica es peligroso, además de irregular. El circuito de venta paralelo no garantiza ni la trazabilidad ni la conservación del producto, y si aparece una complicación vascular no hay nadie que sepa resolverla. LaBotika no vende ni administra rellenos inyectables.

¿Es mejor aguja o cánula para los pómulos?

Depende del plano y de la técnica. La aguja permite depósitos precisos sobre el hueso y la cánula, al ser roma, desplaza los vasos en lugar de atravesarlos y reduce el riesgo intravascular, aunque no lo elimina. Muchos médicos combinan ambas en la misma sesión. Es una decisión clínica, no un argumento de venta.

¿Qué pasa si me lo pongo y luego lo dejo de mantener?

La cara vuelve poco a poco a su punto de partida, con el envejecimiento que haya ocurrido mientras tanto. La idea de que la piel queda peor que antes o de que se descuelga por haberse rellenado no está demostrada; lo que sí ocurre es que uno se acostumbra al aspecto con volumen y el regreso al de siempre se percibe como un empeoramiento.

Aviso sanitario: el contenido de esta página es informativo y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento de un profesional sanitario. Los rellenos inyectables son productos sanitarios y su aplicación es un acto médico que debe realizar un médico en un centro sanitario autorizado. Ante cualquier problema de salud, consulta a tu médico o farmacéutico.